
En el área de impresión, cuando se utilizan tintas que se curan con luz UV o tintas a base de agua, se hace evidente una realidad sencilla: un único tipo de curado no funciona bien en todos los casos. O bien la capa a base de agua se seca rápidamente, mientras que la capa curada con luz UV sigue siendo pegajosa, o bien se cura en exceso la capa UV, lo que provoca que la capa a base de agua se agriete. En cualquier caso, se desperdicia material, tiempo y recursos.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico es lo siguiente: hemos diseñado la lámpara de UV-C de 222 nm como una fuente de fotones dirigida, y no como un emisor generalista. Su salida está concentrada alrededor de 222 nm, con un ancho espectral muy estrecho. Esto permite activar selectivamente los fotoiniciadores presentes en las tintas UV, evitando al mismo tiempo que la capa a base de agua se dañe. La intensidad de irradiación en el sustrato puede ajustarse mediante la potencia de la lámpara y la geometría del reflector, lo que permite un control preciso de la dosis de irradiación. Además, al eliminar la línea de 185 nm, la lámpara no genera ozono, lo que mantiene la zona de curado limpia y evita daños en componentes sensibles.
La razón por la cual esto funciona en la impresión con tintas mixtas es bastante simple: es necesario curar rápidamente la capa UV sin desestabilizar la capa a base de agua. El perfil de 222 nm permite una reticulación rápida en la superficie, logrando así un curado completo. Al mismo tiempo, la baja emisión de infrarrojos evita la acumulación de calor, lo que previene defectos en la impresión. En la misma máquina de impresión, se pueden alcanzar velocidades de impresión más altas, reducirse el uso de disolventes y mantenerse una mayor consistencia en el tamaño de las gotas de tinta. Cuando los operarios cambian de conjunto de tintas, solo se necesitan ajustes menores en los parámetros de irradiación, lo que acorta los tiempos de cambio.
Algunas consideraciones importantes a tener en cuenta en la práctica: esta lámpara requiere una alineación óptica precisa y una fuente de alimentación estable, ya que de lo contrario no se podrá mantener la consistencia en la dosis de irradiación. También es necesario conocer la reflectividad del sustrato, el espesor de la tinta y la absorción de los fotoiniciadores, para poder ajustar adecuadamente los parámetros de irradiación. Recuerde que la salida de luz de 222 nm se atenúa con muchos materiales comunes utilizados en ventanas; por eso, es recomendable utilizar ventanas de cuarzo y mantener un flujo de aire limpio y frío alrededor de la lámpara, para que la salida de luz permanezca constante durante miles de horas.