
Asegurarse de que las longitudes de onda UV sean las correctas
La mayoría de las lámparas UV son problemáticas: emiten energía por todas partes. En un taller de alta precisión, ese desperdicio de energía representa un verdadero problema.
Imagínelo así: su resina tiene un “desencadenante” específico (el fotoiniciador). Si su producto requiere 365 nm para endurecerse, pero la lámpara emite luz a 395 nm, tendrá problemas. El resultado será una superficie pegajosa y un centro que seguirá siendo blando. Nosotros no hacemos eso. Construimos nuestras lámparas de tal manera que emitan la longitud de onda exacta que necesita su material.
Poder vs. Calor: el equilibrio necesario
En el laboratorio, manipulamos las mezclas de gases y la forma de los electrodos para ajustar dónde se encuentra el pico de emisión de luz. Pero lo importante es no simplemente aumentar la potencia de la lámpara. Eso es fácil. Lo realmente difícil es controlar la intensidad de la luz.
Las lámparas UV de alta potencia se calientan mucho. Deben equilibrarse con la capacidad de absorción del material. Si utilizamos una lámpara de alta densidad para trabajos con capas delgadas, debemos asegurarnos de que el transporte del material sea lo suficientemente rápido, o bien que los ventiladores funcionen bien para eliminar ese calor. De lo contrario, el material se deformará.
Los componentes que realmente funcionan
Utilizamos cuarzo fundido de alta pureza, ya que el vidrio estándar actúa como una barrera para los rayos UV que realmente necesitamos.
En algunos de nuestros equipos, añadimos recubrimientos dicróicos al envoltorio de la lámpara. Estos recubrimientos funcionan como espejos para la radiación infrarroja, devolviendo el calor hacia el interior de la lámpara. De esta manera, el calor permanece dentro de la lámpara y no afecta al producto, que es donde debe estar.
Sin problemas, sin suposiciones
Diseñamos estos equipos para que sean reemplazables fácilmente. Ya sea que necesite una configuración especial de electrodos o una longitud personalizada, nosotros nos encargamos de ello. Lo último que quiere usted es pasar el fin de semana reparando todo el equipo solo para cambiar una bombilla.
Antes de que cualquier lote salga de nuestra fábrica, lo pasamos por un espectrorradiómetro. Verificamos la longitud de onda exacta, para que no tenga que arriesgarse basándose en suposiciones.
Un consejo: los electrodos se desgastan con el tiempo, y la intensidad de la luz disminuirá ligeramente. Es normal. Sugerimos verificar los tiempos de curado cada 1,000 horas, para mantener todo bajo control.